MOMENTOS INOPORTUNOS
Creo que todos hemos pasado alguna vez por una situación comprometida, o de esas que recuerdas por la vergüenza que pasaste. En mi caso ha habido varias, y una que recuerdo siempre, me pasó hace muchos años. Recuerdo que era un año en el que estaban de moda las faldas tableadas, muy, muy largas, hasta los tobillos. Después de levantarme y arreglarme para irme a trabajar, había decidido ponerme esa falda; al ponerme los pantis, se me hizo una carrera impresionante, y decidí que, puesto que con una falda tan larga no se me iba a ver nada, me pondría las famosas medias "anti lujuria". Sí, reconozcamos que esas medias calcetín que nos ponemos con los pantalones, que nos llegan a la rodilla, son un antídoto contra el deseo, jajajaja. Aunque enseguida enlazo, continuando con mi historia, recuerdo muchas noches locas en las que, lo primero que piensas es en sacarte esas medias a la vez que los zapatos, no sea que te vean con un conjunto espectacular de ropa interior, bonito, sexi, pero con las puñeteras medias anti lujuria, jajaja.
Bueno, pues continúo: de esa guisa me fui a trabajar, muy convencida de que, como no se me veía ni el tobillo, pues nadie tenía porqué enterarse de cómo iba por debajo. A todo esto, vamos a añadir que también estaba sin depilar, y en mis exageraciones, digo que me podía hacer trenzas, aunque eso es algo que decimos todas las mujeres, aunque tengamos sólo cuatro pelos y medio. Pero bueno, poneos en situación, medias anti lujuria y pelos en las piernas. Bien, no podía haber elegido otro día mejor para caerme cuando estaba trabajando y, además, caerme en la calle, en un sitio lleno de barro, de cagadas de perro, de cristales y demás porquerías. Mi jefe, muy preocupado y muy atento, me mandó ir a la enfermería, a que me curaran la pierna, ya que me había hecho una herida considerable y a que me pusieran la inyección del tétano y yo, que no, que no, no es necesario. Mi jefe, que sí, que sí (y dale, pero vamos a ver, si yo digo que no, tendrá que ser que no). Pues fue que sí, porque se ocupó él, acompañándome en persona, de que fuera a la enfermería (un poquito menos de amabilidad, podio, jejejeje). En la enfermería teníamos enfermera y enfermero, y debía ser mi día de buena suerte. Yo, pensando, que me atienda ella, entre chicas estas cosas son más comprensibles, nos entendemos... No, chicos, me tuvo que atender el enfermero, levantarme mi bonita falda, sacarme mis preciosas medias anti lujuria, todas rotas, con la pierna sangrando, mientras él me desinfectaba y me pasaba el algodón por mi bonita pierna llena de pelos, jajajajajajaja
A partir de ese día dije, jamás volveré a estar sin depilar, ni en invierno ni en verano, jamás me pondré medias anti lujuria cuando lleve falda y jamás volveré a mirar a la cara al enfermero cuando lo vea por el trabajo. Afortunadamente cambié de trabajo, no por eso, pero no tuve que volver a cruzarme con él. Qué vergüenza. A eso podríamos añadir, jamás me pondré calcetines con patatas, ni ropa interior vieja, ni un sinfín de cosas, porque cuando piensas que no va a pasar nada, va y pasa.
En fin, a ver si nos animamos y contamos cosillas
Selene, qué tal si nos cuentas algo relacionado con colchones, jejejee
Besos a todos
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