DIMES Y DIRETES
Estoy viendo Sexo en Nueva York y siempre he reconocido que el personaje de Samantha es fuerte, potente, atractivo, con carácter. Es una mujer que hace lo que quiere, lo que realmente le gusta, que tiene sexo con quien le apetece y que le importa realmente poco lo que piensen los demás, porque ella es libre, independiente, autosuficiente. Si seguís esta serie, reconoceréis conmigo que todas nos identificamos con alguna de las chicas de la serie, pero que, características de las demás, siempre tenemos. Yo me identifico más con Carry, pero he tenido mis momentos Samantha y a veces el punto cínico que tiene Miranda.
Ahora bien, cuando aparentas ser Samantha, o para los demás eres Samantha, pero en realidad no lo eres, eso debería importarte? A mi nunca me ha importado y siempre he considerado que lo que opine la gente que no me conoce, sólo por las apariencias, no debería importarme nada. Es más, la gente que se ocupa de cotillear sobre ti, diciendo cosas que no son verdad, o, incluso, asegurando con quien te has acostado (la próxima vez que esté con alguien, miraré debajo de la cama, por si acaso) da un poco de lástima: que vida más aburrida debes tener, si tu mayor entretenimiento es mirar lo que hacen los demás, para luego poder criticar, imaginar e inventarse.
Yo, como ya dije en otro artículo, pensaba que para ser Juez había que hacer una oposición o, cuando menos, para ser Juez interino, ser licenciado en derecho. Pero parece ser que no, que nos movemos por ahí y no nos damos cuenta de que pululan a nuestro alrededor jueces disfrazados de personas, que te ven, te juzgan y te condenan sin juicio, sin declaración. Además, tienen otras muchas cualidades: son psicólogos, porque analizan a las personas y las catalogan sólo con verlas; son videntes, saben con quien te has ido a casa y lo que has hecho; son comunicativas, porque todo lo que saben, no se lo guardan para ellos, lo comentan con sus amigos, con los conocidos y con los que ven pasar por su lado. También son un poco cobardes, porque para aliviar un poquito su conciencia (si es que tienen) no utilizan frases aseverativas, no sea que alguien les pregunte que cómo saben eso, no, no, se escudan en frases como "me han dicho...", "se comenta...".
Pero la pregunta que yo me hago es si tienes que darle importancia a este tipo de personas: en mi opinión, ninguna importancia. Pero cuando esos comentarios llegan a alguien que te aprecia o a quien tú aprecias, entonces empieza a tener su importancia. Es cierto que la persona que te conoce, o que quiere conocerte, no hará caso de ese tipo de personajillos, pero también es cierto que quien no te conoce, tras esos comentarios, perderá todo el interés que hubiera podido tener.
Entonces, a qué conclusión llegamos? Yo creo que no tiene solución posible: no quiero empezar a aparentar que soy otro tipo de persona, y si, el ser como soy hace que los demás vean a Samantha, pues bien. No voy a presentarle a Carry a ninguno de esos seres que pululan por los sitios de copas y ya se la presentaré a quien a mi realmente me apetezca. Para todos los demás seré lo que ellos quieran ver: moriros de envidia, jajajajaja
Espero que os animéis a escribir un poquito, que veo que no hay forma.
FIRMADO: SAMANTHA
0 comentarios