MI ANGEL
Estaba deseando llegar hoy a casa, para poder contar el sueño que he tenido y la maravillosa sensación con la que me he levantado
En mi sueño estaba Incitatus, nos hemos dado un abrazo y un beso de inmenso amor y, es curioso, en mi sueño estaba también muerto, aunque estaba vivo. Suponía que lo que significaba ese sueño es que le echo de menos y que, aunque sé, porque lo he ido asumiendo, que tengo que dejarle marchar, sigue estando ahí conmigo.
En mi nueva época, espiritual (la llamo así porque siempre he sido escéptica, hasta el 15 de febrero de este año), siento alivio cuando de alguna manera percibo que sigue conmigo.
Sigo llorando muchas veces, creo que es bueno dejar que salga todo el dolor, más todavía, cuando, por las circunstancias de la vida tienes que reprimirte. Por eso lloro a gusto sola en casa, no porque me de vergüenza que me vean llorar, no me la da, sino porque alrededor tengo personas a las que no quiero contagiarles la inmensa tristeza que me causa su partida.
Pero hoy, como os decía, me he levantado con una paz interior, con una felicidad y con una alegría impresionantes. Quiero seguir así, quiero seguir creyendo: no es fe religiosa, no soy creyente y sé que, de haberlo sido, este año me hubiera convertido en atea; quiero seguir creyendo que en la vida hay ángeles, disfrazados de personas que uno de ellos era Incitatus, segurísimo y que, después de dejarnos, sigue aquí, haciéndose notar, diciéndome te quiero, diciéndome que sea feliz, diciéndome que no haga bobadas. Quiero creerlo y lo creo.
Incitatus, fue muy duro que nos dejaras, me sigue produciendo un dolor terrible, pero sé que con el tiempo, cuando piense en ti (que es todos los días), ya no me vendrán lágrimas a los ojos, sino sólo sonrisas.
Te quiero, sé que lo sabes y sé que tú me quieres a mi.
P.D. Hoy es viernes, te toca la ronda de vinos, te acuerdas?
Temis
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Hades -